10 de enero de 2011

En memoria


Un sentido adiós y un gracias infinito te debo , María Elena Walsh por invitarme a tomar el té, por bañar a la luna y juntar flores de jacarandá de la vereda. Por el mono Liso y la mona Jacinta, por el gato Que pez, por el brujito de Gulubú y tantas otras que me cantaron y yo les canté a otros. Mai me recuerda: ¡gracias por el perro salchicha y también por la reina Batata!
Por los cuentos que nunca me canso de leer y de contar: La Plapla, Piú piripiú, Daylan Kifki, La princesita Sukimuki.
¡Por las poesías! ¡qué delicia! Tutú Marambá, Zooloco. Con Mai no las leemos... ¡las cantamos!
Porque en mi casa y en mi aula sos como una más de la familia.
Y porque me ayudaste a imaginar que las cosas podían ser al revés.
María Elena por simpre en mi memoria y espero que en la de tod@s l@s chic@s que fueron mis alumn@s.
Mai escribe: fuiste una gran gran escritora cantante y demás para mi y para mi mamá. Yo siempre quise conocerte María. Con muchoooooooooo cariño: Maite.
La ilustración es de Irma Gruenholz.

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