15 de mayo de 2012

Genealogía lectora


Se puede hacer una genealogía de casi todo. Es decir, mirando para atrás cuáles son las cosas que han dejado en uno sus marcas y que rastreándolas desde el presente hacia atrás nos ayudan a explicar ciertas cosas.
Foucault fue un maestro en ese arte. Sin pretender emularle la genialidad al gran Michael, descubro que las lecturas son un buen principio para pensar en la genealogía del propio pensamiento. ¿Dé dónde saco yo esas ideas? podemos preguntarnos. Las respuestas son múltiples, pero sin duda las huellas que deja la lectura infantil en much@s de nosotr@s es un buen inicio.
Y mi genealogía lectora, se la debo en gran parte a mis papás que me compraban libros hermosos, y mi mamá que cuidó mucho los suyos y llegaron a mis manos para que pudiera disfrutarlos. 
Con el tiempo fui descubriendo a otras personas que compartían (generacionalmente) ese árbol genealógico conmigo.
Algunos libros de esos que te marcan cuando sos chic@: (al menos a mí):
Este era de mi mamá, y los monstruos japoneses me parecían fascinantes.
Con este disfrutaba la cara de espanto de mis oyentes, es un poco truculento.
De estos que tenían tapa con holograma, ya conté que mis primas eran las que tenían la colección completa y yo los adoraba.
Estos también de mi mamá. Las mil y una noches, un manjar superior.

Esta, la primar novela larga que leí. Jerusha, mi heroína. En esta categoría también entran: Anne la de tejados verdes, Jane Eyre, etc.

Los mosaico infantil. Estos dos, mis cuentos preferidos (el del pájaro que habla es de las 1001 noches.)

Otro manjar superior.


Ah... ¿Qué hubiera sido de mi infancia sin los "Diarios de mi amiga"? (También heredados de mi mamá, ya lo conté mil veces)

Con este libro aprendí historia.


Mi primer libro de Ciencia Ficción.


Y, claro, los Chiribitiles, ¡compartido el placer con much@s contemporáne@s!
Faltaron los libros de la colección Robin Hood. ¡Qué mal!

Un homenaje a Walter Benjamín:

¿POR QUÉ COLECCIONA USTED LIBROS? Pregunta Benjamin en su ensayo "Viejos libros infantiles" (1924)
Ël mismo responde: "Sólo quien haya permanecido fiel al placer que le brindaron los libros en su infancia puede descubrir como coleccionista el campo del libro infantil. (...) Un libro, tal vez tan sólo una página o, menos aún, una estampa de un anticuado ejemplar, heredado quizá de la madre o la abuela, puede ser la tierra fértil donde se desarrolle la primera y delicada raíz de esa afición."
Bibliografía: Walter Benjamin (1989) Escritos. La literatura infantil, los niños y los jóvenes. Nueva Visión, Buenos Aires.

“Su más tenaz pasión personal era coleccionar libros…su biblioteca reflejaba su naturaleza tan diferenciada …y se hallaban allí en barroca vecindad los escritos más extravagantes y peculiares a los que se dirigía su apasionado amor de anticuario y filósofo…Pero el más importante para él era el mundo de los libros para la infancia…” esa pasión anticuaria se debía al deseo de salvar las marcas históricas que la modernidad homogeneizaba y que las imágenes infantiles coleccionadas frente al aumento del peso de las armas mostraban un enorme desequilibrio,… por lo tanto aún más fogosa la tarea. Hallar en los fragmentos, en las décadas del 20 y el 30, una condición de posibilidad de otro devenir."  http://www.revistalatia.com.ar/archives/323

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